Hogares para Niños

Ananda Marga dirige numerosos hogares para niños alrededor del mundo, como el Centro del Loto en Mongolia, y Baan Unrak en Tailandia:

El hogar para niños Baan Unrak (“Casa de la Alegría”) alberga a más de 100 niños y a varias madres solteras, dándoles un hogar y la esperanza de un mejor futuro.

En 1986, Didi Ananda Devamala llegó a Tailandia para trabajar en un proyecto agrícola y ambiental. Inicialmente abrió un pequeño centro de estudio para niños en un barrio marginal y tres años después fue a Sangkhlaburi, en la provincia de Kanchaburi, en Tailandia occidental, para empezar su proyecto de agricultura.

Sangkhlaburi (a 22 kilómetros del Paso de las Tres Pagodas, en la frontera entre Tailandia y Birmania) está en un área remota donde prospera el turismo, pero también donde la gente local sufre los estragos de la pobreza y la enfermedad. En 1998 el gobierno construyó una presa para llevar electricidad a Bangkok, lo que causó que muchos terrenos se inundaran. La comunidad local tuvo que hacer frente a traslados y a una pérdida masiva de medios de subsistencia.

La llegada de refugiados e inmigrantes, que huyen de la guerra y la esclavitud en Birmania, se ha sumado a los problemas económicos de la región, los cuales incluyen un alto desempleo. La frontera es bastante porosa y por lo tanto la gente cruza fácilmente. Después de llegar, la mayoría de los migrantes no pueden salir de la zona fronteriza debido a su situación ilegal.

La mayoría de los refugiados en el área de Sangkhlaburi son de los estados de Mon y Karen, los cuales son el blanco de campañas de terror instigadas por los militares de Birmania. De acuerdo al ACNUR, la mitad de los desplazados son niños, y el 15 por ciento tienen menos de cinco años.

La gente no puede cuidar de sus hijos y los abandonan por varias razones. La mayoría de las veces, uno de los padres está enfermo o ha muerto prematuramente. Debido a su situación ilegal, los migrantes son más vulnerables a la pobreza, las enfermedades y a los cambios culturales. Como resultado, las familias se desintegran fácilmente. A veces los hombres deciden buscar trabajo en Bangkok y nunca regresan, o regresan con una enfermedad, como el VIH. Esto frecuentemente deja a las mujeres solas a cargo de sus hijos.

Además, las mujeres migrantes son reclutadas fácilmente para trabajos forzados o en la industria del sexo. Estas mujeres no pueden cuidar a sus hijos. Debido a sus circunstancias financieras o laborales, y/o debido al estigma de ser madres solteras, abandonan a sus hijos en hospitales u hogares como Baan Unrak. La pobreza extrema del área significa así mismo que las comunidades locales y de las tribus de las montañas también traen a sus hijos. Frecuentemente traen a sus hijos no porque no los amen, sino porque han perdido toda esperanza.

El Hogar para Niños

Poco después de que Didi llegara al área, una esposa abandonada le pidió cuidar a su hijo. Tanto la madre como el niño sufrían de malnutrición severa y otras enfermedades. Así que Didi pensó que podía proporcionarles alguna ayuda temporalmente.

La gente escuchó que Didi podía cuidar de los niños abandonados. La gente del pueblo vio cómo ayudaba a los niños y confiaron en ella. La esposa de un campesino de Karen murió, dejando seis niños. Su esposo no podía atender a los niños porque tenía que trabajar. Didi tomó a la niña más pequeña, que tenía seis meses de edad, y a sus cuatro hermanas mayores.

El número de niños en el hogar aumentaba día a día, y Baan Unrak se convirtió en un orfanato. Hoy hay más de 110 niños. El proyecto está dirigido por Didi Devamala y Didi Anuraga (escuela Baan Urak), por personal local y por voluntarios de todo el mundo. Baan Urak también emplea a amas de casa que dan amor y cuidan a todos los niños, particularmente a los bebés.

Entre 2004 y 2006 el número de niños aumentó dramáticamente. El hogar estaba atestado y se decidió comprar más terreno y construir un hogar para niños más grande. En junio de 2006, los niños se mudaron al nuevo edificio. Ahora el proyecto es capaz de cuidar apropiadamente a todos los niños.

Durante los últimos diez años, el hogar para niños Baan Unrak se ha vuelto un proyecto de desarrollo comunitario, donde se desarrollan varios proyectos de pequeña escala como un centro educativo y actividades que generan un ingreso para que el hogar sea más autosuficiente. Esto beneficia tanto a los niños como a la comunidad y forma otro vínculo entre ellos. El proyecto usa recursos disponibles localmente y promueve una consciencia ecológica entre los niños y la comunidad. Una granja proporciona verduras y frutas orgánicas, así como especias y plantas medicinales.

Los niños aprenden yoga y meditación, lo cual les enseña a concentrarse y ayuda a asegurarles el bienestar físico y psicológico. Por las mañanas y las noches se llevan a cabo sesiones de meditación grupales en el hogar. Esto les proporciona momentos de paz. En estas ocasiones la casa está en silencio.

Escuela Baan Unrak

Durante varios años intentamos enviar a los niños de Baan Unrak a las escuelas públicas tailandesas. Se tuvieron que enfrentar a muchos obstáculos como la lenga (la mayoría de los niños no hablan tailandés cuando llegan a Baan Unrak) o un historial personal lleno de dificultades. Además, las escuelas públicas tenían demasiados alumnos y daban una educación de mala calidad.

Para llevar adelante nuestra misión, en 2004 abrimos una escuela para los niños de Baan Unrak. Además de darles educación, la meta es crear un ambiente en el cual los estudiantes puedan desarrollar todos los aspectos de la mente y aprender activamente.

La educación se basa en los ideales de Neohumanismo. Este enfoque, combinado con clases pequeñas, permite a los maestros dedicar una atención individual a cada estudiante, especialmente a los que tienen necesidades especiales. Varias veces al año ofrecemos a los maestros alguna formación acerca de métodos neohumanistas y para entender los problemas de los huérfanos.

Muchos voluntarios de todo el mundo vienen a enseñar inglés. Los niños necesitan saber hablar tailandés e inglés muy bien para asegurar su futura integración en la sociedad. Tratamos de dar a cada niño una oportunidad de continuar sus estudios de educación superior, en Bangkok o en Kanchanaburi. La escuela de Baan Unrak tiene también una guardería y un jardín de niños. Aquí se cuida a los niños más pequeños y se da a sus madres, que llegan a nosotros llenas de aflicción, una oportunidad de descansar.

Apoyo a Madres Abandonadas

La escuela de Baan Unrak también acoge niños de las áreas circunvecinas. Los hijos de inmigrantes o de pueblos tribales de la montaña frecuentemente afrontan dificultades para integrarse en las escuelas públicas porque muchas veces no están registrados. La escuela de Baan Unrak educa a más de 180 niños, viniendo más de 100 de ellos de la comunidad local.

La pobreza y la llegada de refugiados han causado muchos problemas en el área. Como resultado, las familias se desintegran. Los esposos abandonan a sus esposas. Las mujeres se convierten en madres solteras. Es muy difícil para una mujer sobrevivir sola, y casi imposible si tiene hijos pequeños. En general, nadie da trabajo a mujeres embarazadas, o con hijos pequeños. Las madres solteras son vistas como una carga para la sociedad.

Aunque es importante cuidar de los niños abandonados, pensamos que también es necesario atender a las necesidades de la madre. Usualmente, las madres que tienen que abandonar a sus hijos están deprimidas. Creen que no hay esperanza en su futuro y en el de sus hijos. Hemos decidido ayudarles a soportar sus dificultades.

Baan Unrak proporciona arroz, leche y albergue temporal a las madres abandonadas. Además de satisfacer sus necesidades básicas, las animamos a que cuiden de sus propios hijos y les ayudamos a crear mejores relaciones con ellos. Algunas veces dejamos que se queden con nosotros hasta que se sientan más fuertes. Las madres que pretendieron abandonar a sus hijos poco a poco cambian de parecer durante su estancia en Baan Unrak. La meta es también ayudarles a ser autosuficientes, ya que no se quedarán aquí toda la vida. Les damos la oportunidad de aprender nuevas habilidades y de convertirse en participantes activas del proyecto.

Actividades Comunitarias

1. Programas de salud

Las enfermedades como la malaria, la tifoidea y la disentería, y los problemas de salud relacionados con una higiene deficiente, son flagelos para el área de Sangkhlaburi. El hospital de Sangkhlaburi no es adecuado. Los habitantes del bosque frecuentemente mueren antes de que puedan llegar al hospital. Los centros de salud en el bosque frecuentemente no los pueden ayudar.

Los migrantes y las tribus de la montaña no tienen acceso a centros de salud porque no están registrados. La mayor parte del tiempo no son aceptados en los hospitales y los que lo son, frecuentemente no tienen suficiente dinero para comprar medicinas.

Para proporcionar atención médica a la comunidad, una unidad médica móvil se estableció en Baan Unrak en 2003. Nos enfocamos en pacientes con VIH. Damos apoyo emocional en forma de visitas regulares y terapia mensual.

2. Programas de auxilio

Baan Unrak ha organizado programas de auxilio en los pueblos y campos de refugiados adyacentes, distribuyendo comida y ropa. Los adolescentes de Baan Unrak dirigen la mayoría de los programas.

Los niños se tienen que involucrar en las actividades comunitarias como parte de su educación. Creemos que ayudar a quienes lo necesitan siempre ayuda a uno mismo. Estas clases de actividades les dan dignidad y confianza, elevando su autoestima sin aumentar el egoísmo.

3. Ayudando y compartiendo las vidas de los ancianos

En 2006, empezamos un proyecto en colaboración con Generation Journey, una organización del Reino Unido. Nuestros niños visitan a los ancianos de toda la comunidad y les dan cuidados y atenciones. También estamos desarrollando un proyecto donde los niños entrevistarán a los ancianos acerca de sus raíces y sus historias personales. Nuestra meta es preservar el conocimiento de los ancianos de la comunidad en un libro.

Centro de Capacitación y Actividades Generadoras de Ingresos

1. Un centro de tejido emplea a mujeres

En 1995 se inauguró un centro de costura y tejido para proporcionar empleo y empoderamiento a las mujeres locales. El centro produce bufandas, textiles y ropa lista para usar.

El centro de costura también da capacitación a aquellas madres que están interesadas en aprender nuevas habilidades. Después de ser capacitadas, algunas trabajan en otros lugares y otras continúan trabajando para el centro. Actualmente, 12 mujeres producen telas tradicionales con diseños de las tribus de las montañas y las cosen a las bufandas, mantas, bolsas y ropa. Los niños de Baan Unrak participan dando los últimos detalles a los productos y cosiendo artículos simples como bolsas.

Este proyecto también fue diseñado para generar ingresos para todo el proyecto. Por el momento, el centro produce y vende lo suficiente para mantenerse. Con el paso del tiempo, a medida que aumenta la calidad de los productos, hemos logrado tener más oportunidades de exportar a países occidentales. Algunos productos cumplen con los altos estándares de la organización de comercio justo Commercio Alternativo, la cual los vende en Italia. También abrimos una pequeña tienda en Sangkhlaburi para vender nuestras artesanías a visitantes y a la comunidad.

2. Panadería y café Internet

Después de más de diez años, había una urgente necesidad de desarrollar otras actividades que pudieran parcialmente sustentar el proyecto entero. Además los niños estaban creciendo y necesitaban aprender destrezas técnicas que aseguraran su integración en la sociedad.

En 2003 abrimos una panadería y un café Internet. Los turistas, así como la gente local, son bienvenidos a disfrutar de auténticos productos vegetarianos y acceso a Internet.

En la panadería, los niños aprenden cómo cocinar diferentes tipos de comida. Las madres también aprenden a cocinar apropiadamente para sus hijos. Algunos de los niños más grandes también trabajan en el café Internet, donde pueden practicar su inglés con los turistas y aprender computación.

Baan Unrak ha diseñado este proyecto basándose en principios de desarrollo sostenible. Ésta es también una forma de experimentar con varias actividades, como producir plantas medicinales para nuestros niños enfermos, compostaje, elaborar ladrillos, reciclar basura, plantar semillas, cultivar especias orgánicas y producir tofu y gluten.

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